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Política

Jesús María Plaza, a 50 años de la dictadura: “Se secuestró, se torturó y se desapareció a la dirigencia que no tenemos”

El ciudadano ilustre platense Jesús María "Tito" Plaza recordó la desaparición de su hermano Bocha y reflexionó sobre la memoria, la política y el presente argentino.

Realpolitik FM - Donde la política es rock - 22/09/2026
Por: Mario López

Jesús María Plaza, ciudadano ilustre de La Plata, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) y recordó la desaparición de su hermano Juan Domingo “Bocha” Plaza durante la última dictadura cívico-militar. A casi cinco décadas de aquellos acontecimientos, sostuvo que la búsqueda de memoria debe estar acompañada por una reflexión sobre las causas que llevaron a aquella violencia. “La democracia está en deuda con todo esto, porque además se va desvirtuando un poco el tema concreto del por qué, que es tan importante como lo que ocurrió”, afirmó.

Plaza reconstruyó la historia de Bocha, a quien definió como un dirigente comprometido y referente político de su generación. Recordó que su hermano permaneció en La Plata mientras otros integrantes de la familia partían al exilio y que finalmente fue secuestrado el 16 de septiembre de 1976. “Bocha para mí es un proser más allá de la situación esta de su desaparición”, expresó, y agregó: “Del grupo de los hermanos era el que estaba a la vanguardia de todo, muy comprometido, por supuesto, con la política de chico, además sociólogo recibido”.

El entrevistado vinculó aquella historia familiar con la situación de una generación que, según describió, asumía un fuerte compromiso político y social. En ese sentido, sostuvo que la desaparición de personas durante la dictadura también implicó la pérdida de dirigentes que tenían una determinada formación y participación pública. “Se secuestró, se torturó y se desapareció a la actual dirigencia que no tenemos. Esto estoy convencido porque eran gente comprometidas, preparadas para eso”, señaló.

Durante la entrevista, Plaza también recordó a Claudia Falcone y destacó el compromiso político de los estudiantes desaparecidos en La Plata. Frente a la mirada que reduce aquella militancia a las reivindicaciones estudiantiles, planteó: “Los pibes no peleaban por un lápiz ni por un boleto. Ellos tenían una concepción de la política, de la militancia y del cambio”. Y remarcó: “Era una generación pero con mucho compromiso, mucho compromiso por el otro”.

Al reconstruir la historia de su propia familia, Plaza describió el impacto que tuvo la represión sobre su entorno y recordó la transformación de la casa familiar después de la desaparición de su hermano. “Nosotros éramos cuatro hermanos de una familia desmembrada en menos de un año”, relató. 

El ciudadano ilustre también habló sobre su regreso a La Plata después de décadas de exilio y destacó la permanencia de determinados vínculos barriales. En ese sentido, señaló que, pese a las transformaciones urbanas y sociales, todavía persiste una forma de relación entre los vecinos. “El tema de la inseguridad, el tema del desconocimiento de la tecnología o la tecnología utilizada en función de la criminalidad provoca que los barrios tengan otro refugio, otra forma de comunicarse”, sostuvo.

Plaza también vinculó aquella sensibilidad social con las expresiones colectivas y deportivas y sostuvo que existe una necesidad de recuperar los vínculos afectivos. “Esta es una sociedad que está desesperada por volver a gritar el gol”, afirmó. En su análisis, cuestionó además el impacto que tuvieron distintos procesos históricos sobre esa sensibilidad y consideró que “lo que ha destruido el fenómeno de la sensibilidad” debe ser pensado junto con otros acontecimientos que atravesaron a la sociedad.

La dictadura y las causas de la violencia

Al analizar el contexto histórico de la dictadura, Plaza sostuvo que resulta necesario recuperar las condiciones políticas y sociales que antecedieron a la desaparición de personas. “Nuestra generación vivió esa vida”, afirmó, al recordar los años de gobiernos militares, la falta de derechos y distintos episodios de conflictividad política y social. Para el entrevistado, ese recorrido resulta indispensable para comprender por qué aquella generación asumió determinadas formas de participación.

En esa línea, Plaza sostuvo que la memoria no debería limitarse al recuerdo de las víctimas, sino también abordar las causas y circunstancias que posibilitaron aquella violencia. “Yo creo que la obligación de uno no solamente es buscar a quien no está, sino también intentar saber el por qué para que no se repita”, manifestó. Y agregó: “Esto estoy convencido y es la tarea. Por eso cuesta, cuesta mucho y cuesta más”.

Al referirse al presente, Plaza sostuvo que los cambios tecnológicos modificaron profundamente la manera de interpretar la realidad y de pensar posibles respuestas frente a las crisis. “El vértigo del crecimiento tecnológico ha transformado y hace que tengamos que tomar otros caminos para salir de una crisis que es la misma de antes y después de este cambio tecnológico”, explicó. También mencionó el impacto de la inteligencia artificial y la transformación que produjo en distintos ámbitos.

En este marco, Plaza expresó preocupación por el futuro inmediato y señaló que los problemas contemporáneos exceden las fronteras nacionales. “Yo no soy optimista en esto en cuanto al futuro, por lo menos el futuro inmediato, porque lo que está ocurriendo es muy grave”, afirmó. Al mismo tiempo, sostuvo que existe una concentración económica y tecnológica que condiciona el escenario mundial y planteó la necesidad de recuperar espacios de pensamiento y reflexión.

Finalmente, Plaza destacó la importancia de transmitir las experiencias de quienes atravesaron determinados momentos históricos y sostuvo que las generaciones mayores tienen una responsabilidad en esa tarea. “La autorreferencia hoy es necesaria, es trasvasar una experiencia propia, es testimonio vivo”, expresó. En ese sentido, reivindicó su propia trayectoria como una herramienta para transmitir lo vivido a quienes vienen detrás.

Con casi ocho décadas de vida y 37 años de experiencia como docente universitario, Plaza remarcó que continuar hablando sobre lo ocurrido constituye una forma de preservar la memoria. “Yo tengo que narrar mi experiencia de vida porque es una vida intensa, es una vida muy rica, son 80 años de vida”, sostuvo. Y cerró con una definición sobre el sentido de sus intervenciones públicas: “Es una necesidad importante de transferir mi experiencia de vida porque es una experiencia rica”. (www.REALPOLITIK.fm)