Boca se hizo fuerte en La Bombonera y ahora va por el Morumbí
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Tincho Virgini
Lunes de 18:00 a 20:00 hs
El Xeneize perdía 2-0 ante Racing, pero los cambios de Rodolfo Arruabarrena transformaron el partido. Villa, Carlos Palacios y, sobre todo, Enner Valencia cambiaron la historia. El ecuatoriano marcó tres goles de cabeza en apenas 23 minutos y Boca terminó ganando 3-2 en una noche inolvidable en el Gigante de Arroyito.
Hay partidos que se ganan y hay partidos que se cuentan una y otra vez. Lo que hizo Boca ante Racing en el Gigante de Arroyito pertenece a esa segunda categoría. El Xeneize perdía 2-0 y tenía todo cuesta arriba. Racing había golpeado con un gol olímpico de Gastón Lodico y después apareció Adrián “Maravilla” Martínez para marcar el segundo.

La Academia había llegado poco, pero cada vez que lo hizo fue contundente. Boca, en cambio, había buscado mucho más. Desde el comienzo intentó atacar por las bandas, con Lautaro Blanco y Velasco buscando desbordar. El propio Velasco tuvo varias apariciones dentro del área, mientras Milton Delgado probó desde afuera y Leonel Flores también tuvo su oportunidad, pero se encontró con una buena respuesta de Cambeses.
Leandro Paredes volvió a mostrar su jerarquía para manejar la pelota y encontrar pases que rompieran líneas. Delgado y Ascacíbar acompañaron con firmeza en el mediocampo. Blanco estuvo activo por izquierda, buscando constantemente el centro, y Lozano también aportó recorrido y profundidad. El juvenil Herrera tuvo una buena actuación defensiva y mostró personalidad para jugar y pasar la pelota. Y detrás de todos, Brey sostuvo a Boca con varias atajadas importantes, pese a haber recibido los dos goles. Pero el partido necesitaba algo más. Y Arruabarrena lo encontró en el banco.
En el segundo tiempo ingresaron Sebastián Villa, Enner Valencia y Carlos Palacios. Y Boca cambió. La actitud fue otra. La intensidad fue otra. El ataque empezó a encontrar espacios y Racing comenzó a retroceder. Y entonces apareció un protagonista inesperado para una noche que nadie en el mundo Boca va a olvidar. Enner Valencia.

El ecuatoriano necesitó apenas 23 minutos para hacer lo que parecía imposible: marcar tres goles de cabeza y dar vuelta un partido que Boca perdía 2-0. Primero llegó el descuento. Después, el empate. Y cuando todos esperaban el final, apareció otra vez. Carlos Palacios recibió y metió un centro perfecto. Valencia atacó la pelota y metió un cabezazo de pique al suelo. La pelota entró. 3-2. El Gigante de Arroyito explotó. Los jugadores se abrazaron. El banco de suplentes fue una locura. Y del otro lado, nadie podía creer lo que acababa de hacer el delantero ecuatoriano.
Después del 2-0, Boca no se volvió loco. Siguió buscando por los costados, como había pedido el entrenador en el vestuario. Arruabarrena contó que en el entretiempo les había pedido justamente eso: “Tratar de no volvernos locos, de buscar por los costados, no hacer fouls tontos que podían provocar juego aéreo. Ellos tenían más altura que nosotros”.

Y Boca fue. “Nosotros, mal o bien, lo vamos a buscar”, había dicho el técnico. Y sus jugadores fueron detrás de esa idea. Incluso después del 3-2 hubo tiempo para más. Villa tuvo una posibilidad clarísima para liquidarlo, pero su remate se fue lejos. Paredes también tuvo sus chances en un segundo tiempo en el que Boca terminó imponiendo su juego. La diferencia estuvo en la contundencia de Valencia. El ecuatoriano tuvo tres oportunidades claras de cabeza y no perdonó.
Después del partido, Valencia habló de una noche “inolvidable” y de uno de los momentos “más impresionantes” de su carrera. Agradeció a Dios, reconoció que no esperaba marcar tres goles y valoró el gesto de Leandro Paredes, quien recibió el reconocimiento al mejor jugador del partido y decidió cedérselo.
También habló de su adaptación a Boca y de todo lo que significó volver a ponerse bien físicamente después de un período de inactividad. Pero esa noche ya tenía dueño. Enner Valencia se convirtió en el héroe de una remontada que parecía imposible. PASO A PASO Arruabarrena, fiel a su mensaje, tampoco quiso dejarse llevar por la euforia.
El entrenador destacó que el grupo está bien, que trabaja con hambre, pero dejó una frase que resume el momento: “Estos son resultados y no hemos conseguido nada todavía, hay que ir pasito por pasito”. (www.REALPOLITIK.fm)