“Mi Primera Guerra Mundial” llega a La Plata con una comedia teatral descontrolada
Ahora en vivo
Lástima a nadie
Guido Rusconi, Julián Pilatti y Tomás Ferrando
Miércoles de 18:00 a 20:00 hs
El Teatro Ópera volvió a ser escenario de una de esas noches en las que queda claro que el rock sigue teniendo una capacidad enorme para reunir, emocionar y hacer saltar a una multitud. La Chancha Muda llegó a La Plata con entradas agotadas para presentar “A todos mis santos”, su nuevo trabajo discográfico, y encontró del otro lado una sala repleta y entregada desde el primer minuto.
La convocatoria tuvo además un dato que habla del momento que atraviesa la banda: gente que llegó desde distintos lugares para ser parte de la presentación. La Plata recibió a seguidores que viajaron especialmente para encontrarse con una banda que lleva más de dos décadas construyendo una identidad propia y que ahora abre una nueva etapa.

Desde el escenario, La Chancha Muda hizo lo que mejor sabe hacer: rock potente, guitarras al frente, una formación numerosa y una conexión permanente con el público. Pero esta vez había algo más. “A todos mis santos” propone una mirada diferente dentro de la historia del grupo, con una búsqueda que no abandona la fuerza ni el espíritu contestatario, pero que se anima a correrse de los lugares más oscuros. Y esa nueva mirada también se sintió en vivo.
El nuevo álbum fue el gran protagonista de la noche, pero el recorrido no se limitó a las canciones recientes. La banda puso en juego distintas etapas de su trayectoria y construyó un show donde pasado y presente convivieron naturalmente.
El público respondió como si conociera cada rincón de la historia de La Chancha Muda. Saltó, cantó, acompañó los cambios de clima y convirtió al Ópera en una verdadera fiesta.

La presentación de “A todos mis santos” terminó siendo mucho más que el estreno platense de un disco: fue una celebración del camino recorrido y de todo lo que todavía queda por construir.
El concepto detrás del álbum también tuvo su peso. La banda decidió dejar abierto el significado de esos “santos”: pueden ser personas queridas, familiares, figuras populares, santos paganos o cualquier referencia que cada oyente decida adoptar. Una idea que funciona como invitación a encontrar una propia lectura de las canciones.
La evolución aparece como una de las claves de este nuevo capítulo. La Chancha Muda no reniega de su sonido pesado ni de las canciones atravesadas por la crítica y la mirada sobre la realidad. Lo que cambia es el lugar desde donde decide contarlo.
Hay una búsqueda de mayor luminosidad, de abrir ventanas dentro de una obra que históricamente también supo caminar por zonas más densas.
En ese sentido, el nuevo disco funciona como una fotografía del presente de la banda: siguen siendo siete músicos con una identidad colectiva muy fuerte, pero con ganas de explorar nuevas formas de comunicar. (www.REALPOLITIK.fm)