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Carolina Sabattini lleva décadas buscando a su familia biológica y reconstruyendo una historia marcada por interrogantes sobre sus primeros meses de vida. En diálogo con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm), relató que descubrió que era adoptada cuando tenía 10 años y explicó por qué decidió hacer pública su búsqueda: “Si no nos hacemos visibles va a ser difícil que nos encuentren”.
Sabattini recordó que su madre de crianza le contó la verdad durante una conversación ocurrida el día de su primera comunión. “Fue una charla con mi mamá a los 10 años, el día de mi primera comunión. Ella necesitaba abrirse y bueno, me planteó que no era su hija, que ella no me había tenido en la panza”, relató sobre aquel momento que modificó para siempre su percepción de su propia historia.
La entrevistada explicó que desde pequeña había percibido diferencias con su familia de crianza y que incluso buscaba explicaciones para aquello que sentía que no encajaba. “Se siente que no sos de la familia, que es algo creo que es un común entre los hijos que buscamos. Muchas diferencias con ellos de carácter, de forma de ver las cosas”, sostuvo, y agregó que también había notado la ausencia de parecidos físicos.
Uno de los principales obstáculos para avanzar en la investigación está en la documentación. Sabattini llegó a Mendoza en agosto de 1974, cuando tenía entre dos y tres meses de vida, pero su partida de nacimiento prácticamente no aporta información sobre su origen. “Quedé registrada como el 15 de agosto, pero yo llegué con un par de meses”, señaló.
En ese documento figura que nació en Ciudad de Mendoza y que el certificado de nacida viva fue presentado por la doctora María de la Concepción Ramos Ruiz, una profesional que había atendido previamente a su madre de crianza. “En mi partida de nacimiento no hay ninguna información sobre Chile, entonces cuesta entrar. Yo tengo nada más el resultado de la etnicidad y un relato fiable, pero sigue siendo relato”, explicó.
Sabattini también reconstruyó una conversación que mantuvo en 1998 con la médica que habría intervenido en su nacimiento, según el relato que recibió. “Yo reconozco que no sos hija de tu mamá. Tu mamá era una chica jovencita, tuvo un embarazo excelente y hasta último momento no sabía si te iba a regalar o no”, recordó que le manifestó la profesional.
De acuerdo con ese testimonio, la mujer que habría sido su madre biológica habría dado a luz en una clínica y no habría querido verla al momento del nacimiento. Sabattini aclaró que se trata de un relato que nunca pudo corroborar documentalmente: “No sabemos si son ciertos. Yo crecí con ese versito, pero no llegué recién nacida”.
La búsqueda tomó otra dimensión a partir de un estudio de ADN ancestral, cuyos resultados establecieron coincidencias étnicas que la llevaron a investigar también una posible conexión con Chile. “Me sale el 42 por ciento chileno. El resto me sale español”, contó Sabattini, quien explicó que, según las interpretaciones que recibió, ese porcentaje podría indicar que uno de sus padres biológicos era chileno.
A partir de ese resultado comenzó a vincularse con organizaciones que trabajan en búsquedas de origen y logró el acompañamiento de Connecting Roots. “Me están ayudando, están compartiendo mi cuadro, mi búsqueda y bueno, ellos me volvieron a rectificar lo mismo, que sí que ellos piensan que puedo haber nacido incluso hasta en Chile”, relató.
Sabattini también reconstruyó algunos datos sobre su padre de crianza, quien durante los años 1973 y 1974 trabajaba como remisero y viajaba desde Mendoza hacia distintos lugares. Ese elemento abrió otra hipótesis sobre la posibilidad de que su historia estuviera vinculada con Chile: “Puede ser todo, puede ser. Yo necesito confirmar o descartar a esta altura. No me niego a ninguna posibilidad”.
A pesar de los obstáculos y de los momentos de angustia, aseguró que no piensa abandonar la búsqueda. “Nunca dejo, por más que tengo mis baches. No dejo de buscar porque es algo que brota. Es algo que empuja”, afirmó, al explicar que siente que podría existir alguien del otro lado esperando también respuestas.
Uno de los momentos más importantes de la entrevista fue cuando Sabattini imaginó qué le diría a su madre biológica si alguna vez pudiera encontrarla. Lejos de plantear reproches, pidió una conversación sincera para conocer qué ocurrió durante las primeras horas de su vida: “Que no tengan miedo, que se animen a hablar, que la verdad, por más dura que sea, sigue siendo una verdad y yo sabré cómo manejarla a mi manera”.
En ese sentido, remarcó que no busca juzgar a quienes puedan haber formado parte de su historia. “No hay reproches, no hay juzgamiento, solamente es un quiero una charla abierta y ver qué pasó, enterarme qué pasó en esas primeras horas, el motivo”, expresó. Y agregó que una eventual revelación podría permitir que todas las partes encuentren una forma de sanar.
Sabattini pidió especialmente que la búsqueda llegue a mujeres que hayan tenido un hijo durante aquellos años y recibido información sobre una supuesta muerte o enfermedad del recién nacido sin haber podido comprobarlo. “Si tuviste un bebé en Chile, en Mendoza o en otra provincia y te dijeron que falleció o que enfermó o que era un varoncito y no tenés certificado de defunción, no pudiste ver ese cuerpo, ese bebé puede estar vivo y ese bebé puedo ser yo”, manifestó.
Su búsqueda continúa abierta a cualquier posibilidad y se sostiene en los datos disponibles: su llegada a Mendoza en agosto de 1974, su registro del 15 de agosto, la ausencia de información precisa en su partida de nacimiento, el resultado del ADN y los testimonios que pudo reunir. Para Sabattini, encontrar a su familia no significa solamente conocer a sus padres biológicos, sino recuperar una parte de su propia identidad.(www.REALPOLITIK.fm)