Me Darás Mil Hijos celebra 25 años de trayectoria con un show íntimo en La Plata
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Hay bandas que presentan un disco y hay bandas que hacen de esa presentación una experiencia colectiva. Sueño de Pescado eligió la segunda opción y durante dos noches consecutivas convirtió a Casa Metro en un punto de encuentro para el rock de La Plata.
El sabado fue el primer capítulo. La noche comenzó con Narvales, encargados de abrir el escenario, y poco después llegó el turno de Sueño de Pescado para poner en marcha una lista que recorrió distintas etapas de su historia y tuvo como eje central las canciones de “Ladrones del Silencio”.

El comienzo fue contundente. “Buen Día” fue la canción elegida para abrir el show y rápidamente el público respondió con saltos, cantos y pogo. Después llegaron “Mareado”, “Carcelero”, “La que baila”, “Viento Norte”, “Riña de Gallos” y una seguidilla de canciones que demostraron que el vínculo entre la banda y su público sigue intacto.
El nuevo material tuvo un lugar importante durante la noche, pero sin dejar de lado aquellos temas que ya forman parte de la identidad de Sueño de Pescado. “Ladrones del Silencio” encontró su espacio naturalmente dentro de un repertorio que combinó presente y trayectoria.

La formación, con Manuel Rodríguez en voz y guitarra, Gaby en batería, Cogo en bajo, Tocho en saxo y Fede Machi en teclados, se mostró sólida, ajustada y potente. Una banda que sabe perfectamente cómo manejar los distintos momentos de un recital y cuándo apretar el acelerador.
Y hubo lugar para las visitas. Nacho y Seba de Patanes, Chipi de Ojalá se te haga Chicle y Dos Pájaros de un Tiro, Cocucha de La Vieja Bis y Jony de Se Viene la Maroma fueron parte de una noche que tuvo ese espíritu de encuentro tan característico de la escena platense.
El domingo tuvo otra dinámica. El encargado de abrir la segunda jornada fue Los Invisibles, tributo a Callejeros, que puso en marcha la noche con un repertorio cargado de canciones conocidas y preparó el terreno para la llegada de Sueño de Pescado.
Después volvió a aparecer la banda para completar un fin de semana que tuvo una particularidad: dos noches, dos públicos, dos oportunidades de encontrarse con las mismas canciones y una misma energía rockera.

Sueño de Pescado volvió a mostrarse sólido y potente. El domingo tuvo su propio clima, diferente al del sábado, pero con el mismo denominador común: una sala conectada con el escenario y una banda que no negocia intensidad.
La banda pega fuerte y en noviembre darán un gran salto en el Teatro Opera de calle corrientes donde el objetivo es grabar un disco en vivo.