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Identidad y apropiación de bebés: “Nadie puede decidir quitarnos nuestra propia historia”

Silvina Garrido y Roberto Fargioni relataron su búsqueda de identidad y el avance de una causa judicial por presunta apropiación de bebés.

Realpolitik FM - Donde la política es rock - 27/09/2026
Por: Soledad García Rossi

Silvina Garrido y Roberto Fargioni, integrantes de un grupo de buscadores de sus orígenes biológicos, dialogaron con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre sus historias personales, la búsqueda de sus familias biológicas y la causa judicial que llevan adelante. Ambos expusieron las dificultades que atraviesan quienes descubren que no son hijos biológicos de las familias que los criaron y reclamaron el derecho a conocer sus verdaderos orígenes.

Garrido relató que durante su infancia y adolescencia recibió versiones sobre su origen hasta que, a los 15 años, su apropiadora le comunicó que no era su hija biológica. “Me dijo que ella no me había tenido en la panza, pero que me tenía en su corazón”, recordó. La revelación, según explicó, produjo un quiebre profundo en su percepción de sí misma y de su historia familiar.

Al describir aquel momento, Garrido sintetizó el impacto que tuvo conocer la verdad: “Tuve la sensación de que se abría la tierra en el medio y yo no sabía de qué lado estaba”. A partir de entonces, sostuvo que la relación con quien la había criado quedó definitivamente afectada: “Para mí esa persona perdió todo tipo de credibilidad”, expresó, al recordar el momento en que conoció su verdadero origen.

La entrevistada también explicó que, con el paso de los años, comenzó a recibir a otras personas que buscaban información sobre sus propios orígenes. En ese sentido, sostuvo que compartían una experiencia común y cuestionó la lógica con la que, según su relato, habían sido tratados: “Para esa mujer, ellos eran un número o un negocio”. Garrido remarcó además que la búsqueda puede abrir nuevas posibilidades para quienes todavía desconocen qué ocurrió con sus historias familiares.

Fargioni, por su parte, contó que durante años convivió con distintas versiones sobre su nacimiento hasta que decidió realizarse un estudio de ADN. “Había algo que me picaba, pero no sabía cómo o si era por ahí”, relató sobre las dudas que lo acompañaron durante buena parte de su vida. Finalmente, una prueba genética confirmó que no existía compatibilidad parental con quienes habían sido sus padres de crianza.

El resultado significó una ruptura con la explicación que había recibido durante décadas. “Es una comprobación científica porque ya lo que había preguntado ya me habían dicho que no”, explicó Fargioni. Según contó, después de conocer el resultado comenzó una búsqueda que lo llevó a organismos de derechos humanos, espacios de buscadores y finalmente a la Justicia.

Durante ese proceso, Fargioni describió también la dificultad de afrontar una búsqueda que no se limita a obtener un dato familiar, sino que implica reconstruir la propia identidad. En ese sentido, sostuvo: “Estamos exigiendo un derecho que nos corresponde, estamos exigiendo algo que nos pertenece. Nadie puede decidir quitarnos nuestra propia historia”. Para el entrevistado, conocer el origen biológico forma parte de un derecho que no debería quedar condicionado por las circunstancias de cada caso.

El camino judicial y el “cardumen”

Fargioni explicó que la denuncia atravesó distintas instancias judiciales antes de comenzar a avanzar con la incorporación de nuevos denunciantes. Según relató, el grupo se fue conformando a partir de distintos casos y terminó adoptando la denominación de “cardumen” por la manera en que sus integrantes se fueron acompañando durante el proceso. “La verdad que es un trabajo, fue un trabajo, una lucha muy muy agotadora, pero el salir a contar nuestras historias, el haber sido escuchado por la justicia y tener el apoyo nos da muchas fuerzas”, afirmó.

Sobre la causa, el entrevistado destacó que una de las instancias judiciales consideró que el delito investigado tendría carácter continuado. En ese marco, señaló: “El delito está continuado”. Y agregó, en referencia al impacto que tiene la falta de información sobre los buscadores: “Estas personas no pueden recuperar hoy su identidad”.

Tanto Garrido como Fargioni plantearon la necesidad de que otras personas que puedan encontrarse en situaciones similares se animen a iniciar sus propias búsquedas. En particular, Fargioni señaló que el objetivo del grupo excede sus historias individuales y busca que otras personas puedan retomar caminos que habían quedado interrumpidos.

En ese sentido, sostuvo que el trabajo colectivo puede funcionar como un impulso para quienes todavía no se animaron a continuar con sus investigaciones. “Hoy sumé a otro chico y él me contó y me decía, ‘Yo tenía cajoneada mi búsqueda, pero en un cajón’, dice, ‘Mi historia, mi fotos, en un cajón’”, relató. Para Fargioni, la exposición pública de sus casos permitió que otros buscadores volvieran a poner en marcha sus propias investigaciones.

Finalmente, el entrevistado destacó el sentido que adquirió la lucha colectiva después de años de incertidumbre. “Acá vamos a hacer historia”, afirmó al recordar una conversación con otros integrantes de la causa. Y concluyó: “La verdad que nosotros, un grupo de personas que denunciamos un delito tan triste y profundo como este, hayamos ido desde ese lugar de tristeza, de incertidumbre, de todo lo que te puedas imaginar, ayudar a otras personas. Eso para mí ya es suficiente”. (www.REALPOLITIK.fm)