Elga Romero, hija del artista Juan Carlos Romero, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre la muestra que homenajea la trayectoria de su padre en el Museo Comunitario Isla Maciel. La exposición reúne obras vinculadas con el arte conceptual, la gráfica y las intervenciones urbanas, atravesadas por una mirada crítica sobre la realidad social. “Él orientó su arte más que nada a la política y a concientizar a la sociedad de los problemas”, explicó.
Al repasar la trayectoria de su padre, Elga recordó que comenzó a formarse en el dibujo desde los nueve años en Avellaneda y que, además de su actividad artística, estuvo vinculado con el gremialismo. Romero trabajó en la industria metalúrgica, fue delegado sindical y se recibió de profesor de grabado en La Plata. Según destacó su hija, su recorrido estuvo marcado por el trabajo colectivo y por la convicción de que el arte debía acercarse a la vida cotidiana de las personas.
En ese sentido, la entrevistada remarcó que Romero cuestionaba la idea de que las obras debían permanecer exclusivamente en galerías o colecciones privadas. “A él le interesaba que saliese el arte a la calle”, sostuvo. Para el artista, la producción cultural debía llegar a públicos diversos, generar preguntas y permitir que cada persona construyera su propia interpretación de los mensajes.
Entre las creaciones más reconocidas de Romero se encuentra Violencia, una obra que alcanzó repercusión internacional. Elga recordó que, en 1973, su padre empapeló un espacio del Centro de Arte y Comunicación con esa palabra, en una intervención que expresaba su preocupación por los conflictos sociales. La obra trascendió las fronteras argentinas y forma parte de la colección del Museo Reina Sofía de España.
La hija del artista también destacó sus trabajos de poesía visual, una forma de expresión que combina palabras e imágenes para transmitir ideas y cuestionar distintas formas de opresión. En sus producciones abordó problemáticas como el machismo y la violencia de género, además de otras desigualdades sociales. “Él fue a donde lo llamasen, o sea, podía ser una universidad, podía ser una escuela de arte, podía ser en un barrio”, señaló, al describir el carácter federal de su actividad.
La exposición en Isla Maciel propone un recorrido por una parte de la producción más política de Romero, a través de distintas técnicas y lenguajes, como el grabado, la serigrafía, la fotografía, el collage, el arte correo y las acciones colectivas. Elga explicó que la selección busca promover la reflexión sobre problemáticas que atraviesan distintas etapas de la historia argentina y que continúan vigentes.
“Es también un poco dirigida a la comunidad de la isla para la reflexión y la concientización”, expresó. Asimismo, consideró que el arte puede convertirse en una herramienta para abordar contextos de hostilidad y dificultades sociales, al tiempo que permite disfrutar de las obras y abrir espacios de diálogo. La propuesta, aclaró, no está destinada únicamente a quienes viven en el barrio, sino a todas las personas interesadas en conocer la producción del artista.
Elga también puso en valor la continuidad de las ideas de su padre a través de nuevas generaciones de artistas. Como ejemplo, mencionó el contacto con un artista chaqueño cuya producción toma como referencia la obra de Romero. “Él dejó como un gran semillero, decimos nosotros por suerte”, afirmó, al destacar la influencia que continúa ejerciendo su legado.
La entrevistada recordó, además, la participación de Romero en experiencias colectivas como el grupo Escombros, creado en 1988 junto con otros artistas, entre ellos el platense Luis Pazos. El espacio desarrolló intervenciones y acciones en lugares abandonados, con una producción vinculada a las huellas de la dictadura y a los problemas de la sociedad. Para Elga, el trabajo compartido fue una característica central de su padre, quien siempre buscó integrar a colegas, estudiantes y personas interesadas en sus proyectos.
Al referirse al lugar elegido para la muestra, Elga destacó la actividad del Museo Comunitario Isla Maciel y el trabajo cultural que se desarrolla en el barrio. Según explicó, el espacio reúne producciones de artistas latinoamericanos y cuenta con una importante presencia de murales. También invitó al público a conocer una zona que, a su entender, suele estar asociada a prejuicios que no reflejan la experiencia de quienes la visitan.
“Es un lugar digno de conocer”, manifestó. En esa línea, resaltó el cuidado del espacio y la recepción que brindan quienes llevan adelante las actividades culturales. La muestra constituye así una oportunidad para acercarse a la obra de Romero y, al mismo tiempo, descubrir el patrimonio artístico y comunitario de Isla Maciel.
Finalmente, Elga compartió el compromiso de su familia con la difusión del legado artístico de Juan Carlos Romero. Aunque ella y su hermano se dedican a la industria farmacéutica, ambos participan de distintas iniciativas para que las obras y las ideas de su padre sigan circulando. También recordó la generosidad del artista, que recibía en su casa a alumnos, colegas y visitantes interesados en el arte.
“Es importante que se conozca esto, que vaya la gente porque porque lo va a disfrutar, lo van a conocer”, concluyó. La muestra puede visitarse hasta el 31 de octubre en el Museo Comunitario Isla Maciel, ubicado en 3 de Febrero 1570, Dock Sud, con entrada libre y gratuita. Además, la familia mantiene un perfil de Instagram dedicado al artista, donde comparte parte de su acervo y permite conocer la diversidad de su producción. (www.REALPOLITIK.fm)