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Conciencia ambiental

Permacultura y vida natural: “Tenemos la tecnología para usarla a nuestro favor”

22/10/26 | Jerónimo Weich explicó cómo la bioconstrucción, la permacultura y el uso responsable de los recursos permiten desarrollar una vida más sustentable.


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Por:
Mariana Moretti

Jerónimo Weich, bioconstructor y promotor de la vida regenerativa, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre su experiencia viviendo en Traslasierra, Córdoba, donde construyó su casa con materiales naturales y desarrolla prácticas orientadas al cuidado del ambiente. Tras recorrer distintos países de Latinoamérica, eligió una forma de vida vinculada con la naturaleza y la construcción comunitaria. “Construir con barro, la bioconstrucción, es volver a tener la capacidad de construirnos nuestras propias casas, con nuestras manos, con toda la familia, con todas las edades y con materiales que están al alcance, que están bajo nuestros pies”, explicó.

Al referirse a las técnicas de construcción, Weich explicó que existen diferentes alternativas que pueden adaptarse a las características de cada territorio. En su vivienda utilizó la quincha, un sistema que combina una estructura de madera con un relleno de paja y barro. “Creo que lo importante es que cada quien pueda adaptar la técnica a sus propias necesidades y al lugar donde vive. Cada lugar es distinto”, remarcó el entrevistado, quien destacó que estas construcciones permiten mejorar la habitabilidad y reducir el impacto ambiental.

El bioconstructor también señaló que la permacultura propone aprovechar los recursos disponibles y desarrollar una mayor autonomía frente a los servicios convencionales. En ese sentido, mencionó la recuperación del agua de lluvia, los sistemas de almacenamiento y el uso de paneles solares como herramientas para reducir la dependencia de las redes de suministro. “Creo que un poco es traer, con respecto más que nada a la tecnología, porque no se trata de volver a vivir como vivían en el campo en el pasado, por ahí de una manera más sacrificada, o desde una escasez”, sostuvo.

En relación con la eficiencia energética, Weich planteó que no alcanza con incorporar tecnología si las viviendas continúan consumiendo recursos de manera excesiva. Según explicó, una casa bien diseñada puede conservar mejor el frío y el calor, disminuyendo la necesidad de utilizar equipos eléctricos. “Creo que hoy en día tenemos la tecnología para usarla a nuestro favor y para usarla correctamente, no derrochando”, afirmó, y destacó la importancia de combinar los conocimientos ancestrales con las herramientas disponibles en la actualidad.

Traslasierra y la construcción de una vida comunitaria

Weich vive en el valle de Traslasierra desde hace aproximadamente cinco años, luego de recorrer países como Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y México. Según contó, el contacto con distintos entornos naturales fue determinante para modificar su manera de entender la vida y el vínculo con el ambiente. “Esa relación, ese vínculo con la naturaleza y con lo que yo soy, me llevó por ahí a buscar la manera de habitarla y trabajar con ella, con la naturaleza y no en contra”, relató.

El entrevistado también destacó la importancia de las relaciones sociales que se construyen en la región, donde numerosas personas buscan desarrollar estilos de vida más conectados con el entorno. Allí, explicó, existen encuentros para colaborar en la construcción de viviendas, el mantenimiento de jardines y otras actividades comunitarias. “Creo que un poco eso, la manera de habitar la tierra, en cómo nos encontramos entre nosotros y cómo trabajamos con ella”, expresó al referirse a los vínculos que sostienen esta forma de vida.

Otro de los ejes de la entrevista fue la preservación de los ecosistemas y las consecuencias de introducir especies vegetales y animales que no pertenecen a un territorio. Weich advirtió que la deforestación, los incendios y la expansión de especies exóticas pueden alterar el equilibrio natural, afectar los cursos de agua y degradar los suelos. “El árbol no es malo ni bueno, crece en las condiciones que nosotros mismos la dejamos. Entonces es como hacernos cargo de eso, de ese daño que le hemos hecho a la naturaleza y revertirlo”, reflexionó.

En ese marco, contó que forma parte de una brigada forestal integrada por vecinos y vecinas autoconvocados que se organizaron hace tres años a partir de los incendios. El grupo trabaja tanto en la respuesta ante el fuego como en tareas preventivas para proteger el monte y reducir los riesgos. “Nosotros como sabemos que el pueblo está cubierto por ellos podemos irnos caminando muchas horas arriba de la montaña para apagar un fuego”, explicó en referencia al trabajo de los bomberos y a la necesidad de complementar sus tareas en las zonas serranas.

La brigada está integrada actualmente por 25 personas y se sostiene mediante la autogestión, las donaciones y distintas actividades para recaudar fondos. Weich detalló que organizan rifas, encuentros culturales y campeonatos para adquirir herramientas y equipos de protección. Además, advirtió sobre los efectos de la presencia de jabalíes, una especie introducida que remueve el suelo y favorece su erosión. “Es toda una cadena equilibrada que nosotros intervenimos y la modificamos y después tenemos las consecuencias”, señaló.

Al analizar los desafíos ambientales, Weich consideró que el cuidado de la naturaleza no debería limitarse a un sector de la sociedad, sino entenderse como una responsabilidad colectiva. En su mirada, las consecuencias de los incendios, las inundaciones y los desbordes de ríos están relacionadas con la manera en que las personas intervienen sobre el territorio y utilizan sus recursos. “Estamos llegando cada vez más a un punto donde no hay opción, no hay alternativa. Como este capitalismo, este sistema que estamos viviendo, tiene un tope físico, material, de los recursos de la tierra”, advirtió.

Frente a ese escenario, sostuvo que existen alternativas para transformar los hábitos cotidianos sin necesidad de realizar cambios drásticos de un día para otro. También destacó que cada persona puede iniciar su propio proceso mediante decisiones relacionadas con el consumo, los residuos, el agua y los materiales utilizados en la vivienda. “Hay una frase que me gusta mucho, que es pensar global y actuar local”, resumió. Finalmente, invitó a quienes desean acercarse a estas experiencias a participar de cursos, talleres y voluntariados, y dejó un mensaje para quienes evalúan modificar su estilo de vida: “Que se animen, que se puede. Hay que tener voluntad y valentía”. (www.REALPOLITIK.fm)

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