María de los Ángeles Andrevich lleva 18 años intentando reconstruir su historia y conocer su origen biológico. Nacida en Mar del Plata en 1975, la mujer dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) y relató las inconsistencias que encontró en su documentación, los estudios genéticos que se realizó y las dificultades que enfrenta para encontrar respuestas. “Hace 18 años que busco mi origen biológico”, expresó al comenzar su testimonio.
Según contó, en su acta de nacimiento figura que nació el 7 de agosto de 1975 en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata. Sin embargo, en su libreta sanitaria aparece otro lugar de nacimiento: un domicilio ubicado en la calle Pampa 1828. En ambos documentos figura la misma partera, María Haidé López, un dato que forma parte de las inconsistencias que intenta esclarecer.
Andrevich explicó que se enteró de su historia en 2007, a través de una hija de sus padres de crianza. Para entonces, su padre, Juan Andrevich, quien presuntamente conocía la verdad sobre su origen, ya había fallecido. Según relató, llegó a esa familia después de la muerte de un hijo biológico del matrimonio y su llegada estuvo atravesada por un profundo silencio familiar. “Silencio tabú de una familia que lo único que quería era un bebé y volver a ser felices”, recordó.
La entrevistada sostuvo que, de acuerdo con lo que pudo reconstruir, habría sido trasladada cuando tenía apenas unos días de vida. “Lo único que sé que me fueron a buscar y me entregaron tres personas en un domicilio que estaba envuelta en una sábana”, contó. También señaló que su madre de crianza atravesaba un delicado estado de salud y que su padre era quien había realizado los trámites, por lo que hoy carece de personas cercanas que puedan aportar información precisa sobre lo ocurrido.
En 2008, Andrevich se realizó un análisis genético a través del Banco Nacional de Datos Genéticos, con la expectativa de encontrar coincidencias que le permitieran identificar a su familia biológica. El resultado fue negativo respecto de las personas registradas en ese momento. Sin embargo, su muestra continúa incorporada al banco, mientras ella mantiene la esperanza de que una futura comparación pueda acercarla a la verdad.
A lo largo de estos años, también recurrió a estudios privados y siguió distintas pistas que surgieron a partir de comentarios y posibles coincidencias con otras personas. El último análisis que mencionó fue un estudio de ADN mitocondrial, que tampoco permitió confirmar el vínculo que investigaba. Sobre el impacto de estas experiencias, explicó: “Cada ADN es una ilusión”. Y agregó que la espera de los resultados implica atravesar días de ansiedad, expectativas y temor a una nueva decepción.
La búsqueda también representa un esfuerzo económico considerable. Andrevich contó que uno de los estudios privados que se realizó costó alrededor de 350.000 pesos y que pudo afrontarlo gracias a la colaboración de familiares y amistades. “Se te va la plata, pero también se van las esperanzas, las ilusiones”, lamentó. Frente a los resultados negativos y la falta de información oficial, explicó que hubo momentos en los que debió detener la búsqueda porque el desgaste emocional se volvió difícil de sobrellevar.
La mujer también señaló que no existen registros de su nacimiento en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata, pese a que ese establecimiento figura en su acta. Según explicó, la investigación contempló distintas fechas posibles de nacimiento, pero no logró establecer qué ocurrió. Además, afirmó que no cuenta con documentación que acredite una adopción legal y manifestó sus sospechas de que su llegada a la familia pudo haberse producido mediante una entrega irregular. No obstante, hasta el momento no pudo confirmar qué sucedió ni quiénes fueron sus progenitores biológicos.
Actualmente, participa junto a otras personas en búsqueda de sus orígenes en el grupo Búsqueda de Verdades Infinitas, desde donde impulsan un reclamo para que los estudios genéticos sean gratuitos. En ese marco, explicó que presentaron un recurso de amparo ante el Estado para garantizar el acceso a estas herramientas. “No tenemos por qué pagar cada ADN porque lleva muchísima plata en este momento”, sostuvo, al remarcar que existen personas que buscan su identidad tanto por situaciones vinculadas a la última dictadura militar como por otras circunstancias.
A pesar de los años transcurridos, Andrevich aseguró que no abandonó definitivamente la búsqueda y que su familia actual constituye una parte fundamental de su vida. Es madre y reconoce los vínculos afectivos que construyó, aunque considera que conocer sus raíces biológicas es una necesidad que permanece pendiente. “Vivo mi presente, pero me falta una parte que es el derecho de la identidad biológica, que es tan importante y una necesidad también”, expresó.
Finalmente, pidió que su historia tenga difusión para que alguien pueda reconocerla, aportar información o ayudarla a encontrar a su familia de origen. Desde Lezama, en el sudeste bonaerense, busca llegar a más personas y mantener abierta una investigación que lleva casi dos décadas. “Así que si me preguntan hoy qué dato tengo sobre mi historia, no tengo ninguno. Sé que nací Mar de Plata, nada más”, afirmó. Y concluyó con un mensaje que resume el sentido de su reclamo: “Creo que todos tenemos derecho a saber de dónde venimos y saber qué pasó”. (www.REALPOLITIK.fm)