Interés General

Longevidad saludable

“La fuerza muscular es uno de los predictores más importantes de cómo vas a envejecer”

28/10/26 | El médico Germán de la Llave explicó cómo la fuerza muscular y los hábitos saludables ayudan a mejorar la calidad de vida durante el envejecimiento.


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Por:
Diana Villegas Méndez

El médico clínico Germán de la Llave dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre la longevidad saludable, los cambios en la expectativa de vida y los hábitos que permiten llegar a la adultez con una mejor calidad de vida. En ese sentido, explicó que los avances científicos y tecnológicos permitieron prolongar los años de vida, aunque advirtió que ese aumento no siempre está acompañado de mejores condiciones de salud. “Logramos llegar a una expectativa de vida de 77 años en promedio, las mujeres un poco más, hay que decirlo, pero no necesariamente extender esta expectativa de vida se acompaña o se viene acompañando de una mejor calidad de vida”, señaló.

Al diferenciar ambos conceptos, De la Llave sostuvo que no alcanza con medir cuánto tiempo vive una persona, sino que también es necesario evaluar cómo transita esos años. “La expectativa de vida es binaria, estamos vivos o estamos muertos”, explicó. En contraposición, remarcó que la expectativa de salud contempla cuánto tiempo se puede vivir con bienestar, autonomía y buenas condiciones físicas y cognitivas.

En esa línea, el médico indicó que la calidad de vida durante el envejecimiento depende de distintos factores que deben abordarse de manera integral. “La expectativa de salud es cuánto tiempo vamos a vivir durante esos años con buena calidad de vida y eso depende de las relaciones, de la fuerza muscular, del sueño, de la salud neurocognitiva, de cómo te alimentas”, detalló. De esta manera, destacó la importancia de adoptar hábitos saludables con anticipación, sin esperar a que aparezcan los primeros problemas asociados al paso del tiempo.

Uno de los aspectos centrales de la entrevista fue el papel de la fuerza muscular en la prevención del deterioro físico. Según De la Llave, conservar la masa y la capacidad muscular permite mantener la autonomía y mejorar la respuesta del organismo frente a enfermedades y situaciones que pueden comprometer la salud. “Hoy la fuerza muscular es uno de los predictores más importantes de cómo vas a envejecer”, afirmó, al subrayar que este indicador resulta relevante tanto para hombres como para mujeres.

El especialista también señaló que la actividad física tiene beneficios que van más allá del movimiento y la condición corporal. “Entonces para tener una longevidad saludable tenemos que tener músculo”, enfatizó. En ese sentido, explicó que la pérdida de fuerza puede reducir la capacidad funcional y las reservas fisiológicas, mientras que mantener una buena condición física contribuye a afrontar mejor los desafíos de la edad. Asimismo, remarcó que es posible evaluar la fuerza muscular y trabajar sobre ella para mejorarla, incluso cuando no se realizaron ejercicios de manera habitual durante años.

De la Llave también hizo hincapié en la importancia de preservar las capacidades cognitivas y de prestar atención a las dificultades de memoria que pueden aparecer con el tiempo. Al respecto, explicó que el entrenamiento mental debe complementarse con la actividad física y con desafíos intelectuales que permitan salir de la rutina. “El entrenamiento cognitivo es tan importante como el entrenamiento del músculo”, sostuvo, al señalar que aprender un idioma o incorporar nuevas actividades son formas de estimular las funciones cerebrales.

En relación con la memoria, el médico explicó que la atención constituye una condición indispensable para incorporar y recuperar información. “Entonces, atención, fijación, evocación, es como lo más importante, si yo no presto atención no puedo fijar y si no fijo no puedo ir a buscar al disco rígido”, describió. Además, advirtió que la dispersión y la realización simultánea de múltiples tareas pueden dificultar este proceso. Por eso, recomendó mantener la actividad física, buscar nuevos desafíos intelectuales y no descuidar el bienestar emocional.

El impacto de las emociones y las creencias en la salud

El profesional también advirtió que los problemas de memoria no siempre están relacionados con una enfermedad neurodegenerativa. Según explicó, los cuadros depresivos y las situaciones de duelo pueden afectar el funcionamiento cognitivo, por lo que resulta importante evaluar cada caso antes de establecer conclusiones. “Entonces a veces uno piensa mira está desarrollando una enfermedad no investiguemos si no está viviendo un duelo, si no tiene un cuadro depresivo y tratando esos cuadros muchas veces los problemas de memoria mejoran”, señaló.

Por otra parte, De la Llave se refirió a las dificultades que aparecen al intentar modificar hábitos arraigados y creencias personales que no necesariamente coinciden con la evidencia científica. “Pero a veces lo más difícil son las creencias con las que viene la gente, y contrastar las creencias con la evidencia científica, es la parte quizás más compleja que tiene la práctica”, reconoció. En ese marco, remarcó la importancia del acompañamiento profesional, la confianza en la relación entre médico y paciente y el abordaje de conductas como el tabaquismo y el consumo problemático de alcohol, que afectan el bienestar y aumentan el riesgo de enfermedades.

Al referirse a los cambios de conducta, el médico planteó que la prevención debe comenzar antes de que las limitaciones físicas o cognitivas se hagan evidentes. Para ello, consideró fundamental adaptar las recomendaciones a las necesidades individuales y establecer objetivos posibles de sostener en el tiempo. También explicó que las evaluaciones médicas permiten identificar factores de riesgo y diseñar estrategias personalizadas. “Hay que encontrar cuál es el momento individual de cada persona, porque no todo es para todos, entonces hay que identificar cuál es la necesidad individual”, afirmó.

Finalmente, De la Llave presentó IONIS, un centro ambulatorio de bienestar y longevidad desde el que trabajan con biomarcadores, evaluaciones y pruebas para desarrollar planes individualizados. El especialista explicó que, además de los factores genéticos, los hábitos y las conductas tienen un papel determinante en la salud. “La genética no la podemos cambiar, pero la epigenética sí y eso es lo interesante”, concluyó, al destacar que la alimentación, las exposiciones y los comportamientos pueden influir en la actividad de los genes y en la predisposición a determinadas enfermedades. (www.REALPOLITIK.fm)

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