La médica Brenda Farinelli Camargo, integrante del Observatorio de Políticas de Drogas y Reducción de Daños de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre el aumento de los consumos de sustancias y sus consecuencias durante el embarazo y la maternidad. En ese marco, alertó sobre la falta de recursos sanitarios, las barreras para acceder a tratamientos y la discriminación que enfrentan las mujeres que atraviesan esta situación.
Al explicar el trabajo que desarrolla el observatorio, Farinelli Camargo señaló: “Se sabe que en los últimos 10 años, del informe mundial de drogas de 2026 de la Naciones Unidas, se sabe que hubo un aumento de 34 por ciento en lo que es el consumo de sustancias”. La médica remarcó que esta tendencia también involucra a mujeres embarazadas y durante el período de lactancia, dos etapas que requieren especial atención por el desarrollo del bebé.
En ese sentido, explicó que la reducción de daños debe contemplar las distintas realidades de las personas que consumen sustancias y evitar que la falta de información impida abordar el problema. “No podemos simplemente hacer de cuenta de que esas personas que eligen consumir no existen y no abordar el tema”, sostuvo. Sin embargo, aclaró que, durante el embarazo, la recomendación médica debe ser evitar el consumo, mientras que en la lactancia es posible evaluar estrategias específicas de reducción de daños según cada situación.
Uno de los principales obstáculos que identificó la entrevistada es la falta de protocolos de atención para mujeres con dependencia de sustancias. Según describió, en numerosos casos, el contacto con los servicios sanitarios está atravesado por prejuicios que terminan alejando a las pacientes de los controles necesarios durante la gestación.
“Muchas veces llegan y el propio sistema de salud las recibe con una estigmatización de querer consumir sustancias y que termina que esa mujer muchas veces no vuelve al sistema de salud”, advirtió. La médica señaló que algunas mujeres dejan de realizarse controles periódicos porque se sienten juzgadas o excluidas, una situación que incrementa su vulnerabilidad y dificulta el seguimiento tanto de su salud como de la del bebé.
Frente a este escenario, Farinelli Camargo insistió en que el abordaje debe involucrar a distintas especialidades y no limitarse a la atención obstétrica. “Las adicciones es un tema que hay que abordar desde un sistema de salud de una forma interdisciplinaria”, afirmó. En esa línea, destacó la necesidad de articular la atención médica con el acompañamiento psicológico y social, además de contemplar las condiciones familiares y las posibles situaciones de violencia que atraviesan muchas pacientes.
La médica también explicó que los efectos del consumo durante el embarazo pueden variar según la sustancia utilizada y la etapa de gestación en la que se produzca la exposición. Entre las posibles consecuencias, mencionó alteraciones en el neurodesarrollo, cambios morfológicos y cuadros asociados a la exposición prenatal a determinadas sustancias, como el síndrome alcohólico fetal y el síndrome de abstinencia neonatal.
“Ahí también depende bastante el consumo de la sustancia que consumió la mujer. Si es alcohol, pueden nacer con algunas características faciales, características de un síndrome alcohólico fetal”, señaló. Además, remarcó que las consecuencias no necesariamente se limitan al momento del nacimiento, sino que pueden manifestarse durante el crecimiento y la adolescencia, por lo que consideró fundamental garantizar controles médicos y seguimiento a largo plazo.
Por otra parte, Farinelli Camargo alertó sobre las dificultades que enfrentan las mujeres para conseguir atención especializada en salud mental y consumos problemáticos. “Un hombre quizás tarda 15 días, un mes en conseguir un lugar, una cama en centro de salud. La mujer tarda tres meses para un espacio en un centro de salud para recibir la atención que necesita”, describió. Según explicó, la escasez de instituciones preparadas para atender a mujeres prolonga la espera y deja a muchas personas en situaciones de extrema vulnerabilidad.
La entrevistada advirtió que el temor a las consecuencias judiciales también funciona como una barrera para pedir ayuda. Muchas mujeres que atraviesan consumos problemáticos y tienen hijos evitan acudir a los servicios sanitarios porque temen que reconocer su situación derive en la separación de sus familias. “Por miedo a la punición que van a tener, disfrazada de justicia, no buscan tratamiento, no buscan ayuda”, afirmó.
Al evaluar el panorama actual, Farinelli Camargo fue contundente respecto de las dificultades que enfrenta el sistema para responder a esta problemática. “El pronóstico yo no lo veo bien, porque las faltantes se notan al hablarlo”, sostuvo. También señaló que las estadísticas disponibles son insuficientes, ya que no todos los hospitales cuentan con registros específicos sobre mujeres embarazadas que llegan a los servicios de obstetricia en situación de consumo.
Finalmente, la médica destacó la importancia de generar espacios de información y debate para acercar herramientas a las mujeres y a quienes acompañan sus procesos de maternidad. Desde el Observatorio de Políticas de Drogas y Reducción de Daños, promueven actividades de intercambio con profesionales de la salud y difusión de información a través de sus redes sociales. El objetivo, explicó, es que las personas puedan consultar, acceder a recursos y encontrar respuestas ante una problemática que continúa atravesada por el estigma y la falta de políticas de atención adecuadas. (www.REALPOLITIK.fm)